PLURAL Comunicaciones
Por qué PLURAL
Jerry Dellafémina decía que la publicidad es lo más divertido que se puede hacer con la ropa puesta.
Posiblemente sí para los publicistas.
Seguramente no para los anunciantes.
¿Por qué?
Porque paulatinamente las agencias han ido reduciéndose a una función meramente operativa. Lo que se traduce en cargos cada día más habituales que los clientes nos hacen a los publicistas:
- Baja involucración en el negocio del cliente;
- Comprensión apenas superficial de las características de la sociedad, del mercado, de la categoría y del consumidor;
- Escaso aporte estratégico;
- Desinterés por la exploración de propuestas, medios y caminos tácticos alternativos;
- Proclividad a la obsecuencia y, por consiguiente, desapego al cuestionamiento;
- Servicio industrializado.
Con estos antecedentes, ¿qué define hoy a la industria publicitaria?
Para la agencia de publicidad tradicional, el negocio es más hacer que pensar.
Lo cual la asimila perfectamente con la ferretería de la esquina.
Basta con que el cliente llegue y pida un taladro porque necesita colocar un tornillo en el muro, para que el ferretero le venda un taladro.
Posiblemente, si el cliente le dice que necesita colocar dos tornillos, incluso trate de venderle dos taladros.
El ferretero vende lo que le piden. Lo que el cliente quiera hacer con lo que le ha comprado no es su problema. Y no es su problema porque no es su negocio.
Así suele administrar su servicio la agencia tradicional. Y por ello su relación con el cliente suele ser pobre, superficial y escasamente aportativa.